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Pintado en la Pared No. 345

Después del terremoto, ¿estamos solos? La muerte se nos vino encima. El terremoto del 10 de agosto que afectó principalmente un segmento del occidente de Colombia precipitó destrucción y muerte en el lapso de noventa segundos. La gente se preparaba para vivir el nuevo día, incluso muchos aún dormían hacia las 7:30 de la mañana en un lunes que le daba inicio a la agenda de la semana; pero el terremoto interrumpió la rutina, sacudió violentamente los cimientos de casas y edificios. Murieron familias completas; aquellos que salvaron sus vidas perdieron lo que habían construido con los esfuerzos y ahorros de muchos años. Muchos perdieron todo. Perder todo es quedarse sin deseos de vivir; para qué, para quién, cómo volver a empezar si ya no hay hijos ni padres ni mascotas ni casa. Es la soledad total precipitada por un instante. Por eso muchos caminan aturdidos por unas ciudades rotas, mirando sus propios cuerpos lacerados, contemplando el paisaje destrozado de calles con escombros, edifi...

Pintado en la Pared No. 344

  Asesinos   Hay asesinos circunstanciales que han matado a alguien muy a su pesar. Lo han hecho muy posiblemente en defensa propia, en una situación de apremio en que era indispensable salvar la propia vida. Ese tipo de asesino vive mal, recuerda aquel momento siempre como la gran pesadilla de su vida. Es una mancha que no puede limpiar, un remordimiento que no logra remover y todas las noches vendrá el mal recuerdo que le atormentará. Ese asesino mató a alguien y dejó de vivir. Ganó la infelicidad hasta su muerte y es muy posible que alguna vez se suicide o al menos lo intenté. Hay otros asesinos muy decididos que comienzan su trayectoria desde muy jóvenes, casi niños. Algunos tienen un prontuario desde los doce años, edad en que por ejemplo mataron a un padrastro que golpeaba a la madre o que violaba a ese niño y a sus hermanos. Con aquella primera experiencia criminal queda el mundo abierto para seguir matando. Después de aquel momento primigenio adquieren destrezas ...

Pintado en la Pared No. 343

  Pequeño diccionario de indefiniciones   Pedantería: Buena administración pública de la propia ignorancia. Sabiduría: Saber acumulado con la intención de pasar inadvertido. Maestro: Alguien que quiso decir algo y no pudo. Discípulo: Alguien que quiso escuchar algo de alguien y no pudo. Memoria: Traición organizada por el olvido y el recuerdo. Tiempo: Fuerza que arrastra la vida hasta la muerte. Muerte: Única salvación de esta cárcel. Amistad: Un enorme vacío que nos acompaña. Soledad: Una larga conversación que deja telarañas en las esquinas de la habitación. Poder: La miseria humana en todo su esplendor. Partido político: Delincuencia organizada electoralmente. Político: Asesino serial muy popular. Estado: Organización peligrosa por lo inútil. Felicidad: Una risa rápida provocada por algo que ya hemos olvidado. Dios: Una palabra pronunciada con mucha frecuencia en situaciones muy diversas, lo cual explica la omnipresencia del ser que represe...

Pintado en la Pared No. 342

  El campus universitario   Una de las grandes riquezas de una universidad pública en cualquier parte del mundo es su campus, su ciudadela, esos terrenos dotados de infraestructura para el personal directivo, para los docentes, los investigadores y los estudiantes. El campus es la mejor metáfora de una polis para ser vivida según unas reglas de convivencia. Vivir el campus es gozarlo con entera libertad y, también, con plena responsabilidad y respeto por lo que significa para todos los que allí vivimos. Un campus universitario está hecho de edificios que sirven para oficinas, laboratorios y aulas de clase; está compuesto de bibliotecas, archivos, museos, auditorios, salas de lectura, salas de música, en fin. Sitios para vivir de modo universitario. La mejor parte de la vida estudiantil se vive en el campus; no es solamente la clase formalmente impartida en unos horarios y salones determinados durante unos lapsos llamados semestres académicos. Una ciudadela universitaria t...