Pintado en la Pared No. 340-La Biografía (5)
LA BIOGRAFÍA (5)
Entre biografía y novela hay muchas conexiones que no podemos despreciar y que obligan a concebir la escritura biográfica como una escritura, en el buen sentido, “contaminada” por las tentaciones narrativas y ficcionales de un género contiguo. Quizás la mejor palabra sea esa, la de contigüidad entra la una y la otra. Esa contigüidad puede ser abrumadora para un oficiante demasiado ortodoxo de una pretendida biografía histórica, pero aun así es inevitable que la biografía y la novela hayan vivido vidas paralelas, de frecuente conversación entre ellas.
La novela y la biografía han compartido, por lo menos en los dos últimos siglos, el interés por las vivencias de los sujetos. Ambas acuden a una estructura narrativa en que hay personaje principal y personajes secundarios, un individuo en conversación con otros. Ambas han pretendido contar una vida, su desarrollo, su formación, sus caídas, sus incoherencias, su degradación, su declive, su muerte. Ambas apelan a sujetos que sirven de foco narrativo en el tenso e intenso diálogo entre el individuo y las estructuras institucionales, entre libertad individual y determinaciones que limitan sus posibilidades de acción, entre subjetividad y constricciones sistémicas. Ambas construyen tramas narrativas, establecen etapas, momentos de determinadas experiencias o acciones del individuo. Ambas crean cesuras con algún significado, separaciones temporales y vivenciales.
Ahora bien, la novela puede mostrarse superior en alcances de profundidad sicológica, algo que quizás no se atreva a hacer la biografía con pretensión de verdad. La novela examina el interior psíquico, las emociones, la intimidad consciente y no consciente de sus personajes. La biografía tendría que limitarse a lo que los documentos permitan inferir sobre todos esos elementos que nutren la subjetividad de un ser humano. En ese aspecto, la novela gana en densidad y elocuencia y la biografía se vuelve aséptica. La novela recrea más que la biografía.
La una posee posibilidades que la otra no y viceversa. En esa situación, los préstamos o apoyos parecen inevitables. El novelista requiere documentación que le dé firmeza de veracidad a su relato, entonces acude a procedimientos de la ciencia histórica. El biógrafo percibe muy desprolija su narración, entonces acude a licencias ficcionales. Esos cruces de caminos permiten, entonces, mezclas: novelas históricas, biografías noveladas. Alguien decía que la novela provee la arquitectura, mientras la historia provee el material para esa arquitectura. La novela sugiere la forma narrativa; la historia reúne los hechos documentados. La novela puede manipular el tiempo o, mejor, los tiempos de lo vivido; la historia parece apegarse a una rígida línea. Sin embargo, dudo que sean tajantes estas separaciones. Es cierto que la novela puede ser más elástica en su sintaxis narrativa, pero eso no condena la biografía a un esquema demasiado previsible.
Pero quizás haya otros puntos de conjunción dignos de explorar; novela y biografía son hijas de una misma sensibilidad o de una misma preocupación. Las dos se han nutrido de la reivindicación del individuo. Ambas ponen en cuestión la relación entre individuo y sociedad, entre lo singular y lo universal, entre el elemento y la estructura. Ambas han explorado cómo se ha construido el sujeto moderno. Ambas parten de un ser único con nombre propio dotado de alguna identidad que lo distingue, lo separa. Ambas discurren entre la soledad de un ser singular, entre la pequeñez de un solo ser y las pesadas estructuras que lo anteceden, lo marcan o lo empujan a vivir y morir de algún modo.
Son muchos los puntos de aproximación entre la novela y la biografía como para escatimarlos. Saber sacar provecho de esas conexiones pueden enriquecer lo que hagan o quieran hacer los unos –las y los novelistas- y los otros –las y los biógrafos. Esas contigüidades sirven para alertar y crear mayor auto-conciencia en el oficio que ejerzamos, en las elecciones que adoptemos a la hora de la investigación y la escritura.
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