Pintado en la Pared No. 52-Universidad y plagio
Para qué sorprenderse o indignarse, el asunto es corriente, más de lo que nos atrevemos a creer. Ya es una costumbre, puede ser incluso un dato estadístico, una regularidad. Podríamos decir que de veinte tesis de pregrado presentadas en un mismo año, recién empastadas para guardar en una biblioteca, dos pueden contener algún nivel de plagio. Y no plagios cándidos, sino esos plagios aleves, inmisericordes a los que nos ha ido acostumbrando la generación del “rincón del vago”. Ahora bien, el plagio no es asunto exclusivo de muchachos despistados que, ante su minusvalidez mental, buscan dónde cortar, copiar y pegar. El problema no es solamente de los estudiantes que llegaron a la universidad con dificultades básicas en lecto-escritura, también lo es de gente venerable y respetable que debería estar más allá del bien y del mal. La vida es un eterno plagio, la originalidad es una simple mañana de fiesta, una breve celebración de la rareza, como decían en alguna parte Jorge L...