Dicen que hay un muerto en la calle
Es penumbra, es noche de ciudad, puede ser Bogotá, Cali o Medellín, ciudades colombianas grandes, sucias, horribles. Esa penumbra es silenciosa, quizás algunos goteos, quizás llovizna. Poco o poco se oyen pasos que se acercan; al inicio son pasos tranquilos de una sola persona. Es un hombre, sin duda. Luego se oyen otros pasos a lo lejos. El primer caminante se inquieta, su sombra se proyecta en alguna parte, se ha detenido a mirar hacia atrás y comienza a correr; la carrera inicia muy lentamente y va creciendo. Pasa otra sombra que lo sigue, es otro hombre y lleva un arma de fuego y de inmediato asoma otra sombra masculina, también con arma en la mano. Ya no se escucha solamente el golpeteo de los pies en el suelo, se escucha una respiración jadeante, titubeos en la carrera. El hombre perseguido se detiene, respira con dificultad, se alcanza a ver que se dobla un poco por el cansancio, pone sus manos sobre sus piernas, vuelve a mirar hacia atrás y emprende la carrera, pero tropi...