Pintado en la pared No. 99
Nuestra pobreza religiosa ¿Las religiones hacen que los seres humanos sean mejores seres humanos; los mensajes de los credos religiosos contribuyen a que los seres humanos sean altruistas, a que sus comportamientos en la vida mundana sean proclives al bienestar común? En Colombia, y quizás también en el mundo, las respuestas a esas preguntas no son satisfactorias. Colombia, como ha sucedido con buena parte de América latina, ha conocido una larga historia de dominio religioso católico. La Iglesia católica vino y se quedó desde 1492 y se prolongó por mucho tiempo como el único o principal credo religioso de la población; su relativización ha sido reciente y la pluralidad religiosa vertida en la multiplicación de cultos hace parte del paisaje contemporáneo de nuestra vida pública. Esa pretendida pluralidad de credos, conocida en lenguaje despectivo como “las religiones de garaje”, ha tenido que ver con la decadencia de la institucionalidad católica, por la corrosión del personal...