El profesor universitario (3)
Dos aspectos, como mínimo, parecen distinguir a profesoras y profesores universitarios. Gozan de la libertad de cátedra y son individuos públicos. Aunque aquello de gozar una libertad resulte relativo, se trata de la posibilidad, bien o mal aprovechada, de ejercer la opinión propia, de disponer del criterio para decidir qué enseñar y cómo, qué decir y cómo. Es una soberanía que puede o no ejercerse, depende de la índole individual o colectiva de grupos humanos formados para gozar o no de esa libertad. En cuanto a su condición de personas públicas, se trata de un compromiso, de una advertencia que es bueno enfatizarla en estos tiempos en que tantas cosas que antes eran privadas, y hasta íntimas, se han vuelto públicas o, mejor, expuestas a públicos más o menos amplios. El profesor universitario es público porque es un agente cultural y todo lo que es cultura es actividad pública y por serlo se vuelve documento, deja huella, trasciende. Nada de lo que haga, diga o escriba un profesor qu...