El joven que soñaba (relato)
Era un joven que soñaba, soñaba mucho, todas las noches soñaba. Todos los días hablaba de lo que soñaba cada noche, contaba sus sueños como si hubiese vivido una gran aventura; recordaba sus sueños como destellos, como imágenes sueltas y caóticas. Otras veces recordaba sus sueños como largas y truculentas historias. Al comienzo, le gustaba relatar sus sueños, le entusiasmaba especular sobre su significado, no perdía el asombro de esas asociaciones extrañas que lograba hacer en sus sueños. Pero ese entusiasmo lo perdió con el tiempo, además ya nadie quería escucharlo. Sus padres, sus parientes cercanos y sus amigos comenzaron a creer que simplemente eran fantasías, pura imaginación, porque no creían que alguien pudiese soñar tanto. El joven también comenzó a fatigarse, y lo que al inicio le pareció deslumbrante luego se fue volviendo una mortificación. Decidió, entonces, guardar silencio, ser discreto y recurrió a escribir diariamente los recuerdos de sus sueños. En un par de año...