Angustia
Hoy me aferro a una palabra que intente atrapar un sentimiento colectivo, esa palabra es angustia. Algunos psicólogos nos hablarán de un trastorno de ansiedad o de pánico y otros, quizás más freudianos o lacanianos, hablarán de la angustia. Yo lo hago por un apego etimológico; hoy estamos sumergidos en una angustia porque nos señala una condición de estrechez, estamos en un momento en que el mundo se ha vuelto angosto de muchos modos; por un lado, la inminencia de un peligro que puede hacer breves nuestras vidas, súbitamente breves. Por otro, estamos recluidos en espacios pequeños, con poco movimiento, con poca capacidad de acción, nuestro libre albedrío ha sido constreñido a unos pocos metros cuadrados. Imagino esas buhardillas de estudiantes en París, donde hay que sobrevivir en 9 metros cuadrados o esa prole numerosa y hambrienta en alguna habitación húmeda de Ciudad Bolívar, en el extremo sur de Bogotá, o en cualquier barrio marginal colombiano. Este tiempo es angustioso, ...