Memoria de la peste
Pintado en la Pared No. 247 Dejar de verlos Dejar de ver a los hijos, perderlos de vista. La generación de jóvenes que hoy tienen entre 18 y 30 años es una generación frágil, son jóvenes de porcelana que fácilmente cualquier movimiento brusco los vuelve añicos. Muchos de ellos han experimentado tentativas de suicidio, son fármaco-dependientes, tienen adicciones al sexo, al juego, al alcohol, a la comida; tienen dificultades serias para la vida social, padecen ansiedad y depresión, sufren de insomnio, desarrollan obesidad mórbida, son compradores compulsivos. Los padres muchas veces no sabemos cómo, cuándo, por qué nuestros hijos entraron en el túnel de algún trauma. Hubo un momento en que los perdimos de vista, dejamos de verlos y cuando volvimos a encontrarlos ya habían sido devorados por la selva y aparecían ante nosotros con la herida profunda provocada por un león o un tigre imaginario y, al tiempo, feroz. Y muchos de ellos no sobreviven, mueren apuñalados por ellos mis...