¿La pandemia de la Covid
19 tiene responsables? Digamos que sí hay responsabilidades compartidas por
políticos, por científicos, por países. Algunos políticos son responsables
porque tomaron malas decisiones o ninguna cuando era necesario escuchar las
advertencias científicas de fines del siglo pasado. Algunos científicos son
responsables porque menospreciaron la importancia de ciertas áreas de estudio,
sobre todo en asuntos relacionados con salud pública y con seguimiento a la
evolución de las enfermedades zoonóticas. Algunos países tienen el mayor peso
de la responsabilidad por las prácticas de depredación de los recursos
naturales, por la hiper-industrialización en la producción de alimentos basados
en la reproducción masiva de determinadas especies de animales. Esa repartición
de responsabilidades debería ser premisa para replantear modelos económicos y
proponer una nueva relación entre hombre y naturaleza.
Pero luego de
provocada la pandemia se vuelve apremiante tratar de mitigar su impacto en
muertes, en empobrecimiento, en desempleo y en exacerbación de las
desigualdades económicas y sociales. Muchos gobernantes y científicos podrán
decir que no fueron responsables de la actual pandemia, pero no podrán negar
ahora que sí son responsables de las estrategias que adopten para evitar el
máximo de daños en la salud pública y en el bienestar común de cada sociedad. En
este punto también se vuelven importantes las buenas intenciones, las
previsiones y decisiones acertadas de políticos y científicos.
En Colombia no hubo
decisiones acertadas en el control de la pandemia ni en la prevención de las
consecuencias sociales y económicas del confinamiento. No hubo diagnósticos ni
pronósticos que permitieran determinar con precisión cuándo debía iniciarse y
cuándo debía terminar una cuarentena general rigurosa; en este aspecto fallaron
los epidemiólogos y la ciencia médica que no tuvo ni la información ni los
criterios para definir una estrategia de desaceleración de los contagios. Hoy
estamos ante la incertidumbre de no saber cuándo, en definitiva, será el pico
de la pandemia en nuestro país. Sólo está claro que nos esperan dos o más meses
muy sombríos en cifras de contagios y muertes. Y a eso se añade que el gobierno
de Iván Duque no tomó las medidas sociales y económicas apropiadas para evitar
la pérdida abrumadora del empleo. Sus decisiones acrecentaron la crisis de una
economía que, según expertos, venía mal desde antes de la pandemia. El presidente
prefirió entregarles dinero a los bancos y no a la gente que iba a quedar
expuesta al bajonazo de salarios y al cierre de empresas.
Parece imponerse una
apremiante rectificación del modelo económico que contemple evitar el ahondamiento
de las desigualdades y que obligue a que los grandes capitales hagan el mayor
esfuerzo en la repartición de recursos mediante unas nuevas reglas de
tributación. Pero eso podrán decirlo algunos expertos en macroeconomía y otros
científicos sociales, pero quienes están obligados a salir de sus dogmas
neoliberales son aquellos que acompañan y asesoran a un presidente inexperto y
timorato que obedece las consignas de los sectores políticos más autoritarios y
retardatarios del país. Tal vez sea de nuevo la movilización social, como
sucedió a fines del 2019, la que desafíe no solamente los riesgos mortales de
la pandemia, sino además la mezquindad de un gobierno que parece dispuesto a
arrastrarnos a un desastre económico y social mucho peor de lo que ya es para
millones de colombianos.
Pintado en la Pared No. 214.
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