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Mostrando entradas de julio, 2022

Vuelve la enseñanza de la Historia

  Pintado en la Pared No. 259 Muy cerca de la presentación del informe final de la Comisión de la Verdad hubo un suceso afín pero menos divulgado. La comisión encargada de preparar un diagnóstico y unas recomendaciones acerca de la enseñanza de la Historia, en Colombia, entregó también su informe. Según la Ley 1874 de 2017, la enseñanza de la historia en nuestro país debe restablecerse de manera obligatoria; desde 1984, esa cátedra había desaparecido de la formación escolar primaria y media y el poco conocimiento histórico había quedado diluido en el currículo de las ciencias sociales. Pero antes de su pleno retorno como asignatura autónoma, era indispensable que una comisión preparase un diagnóstico y unos lineamientos generales. Con las recomendaciones de esa comisión parece allanado el camino para el restablecimiento de la cátedra. El informe llega en un buen momento, cuando la necesidad de conocer nuestro pasado –lejano y reciente- adquiere mayor relieve, cuando hay un ferv...

Ciencias humanas y nuevo gobierno

  Pintado en la Pared No. 258 .   Al profesor Wasserman, a veces muy brillante, se le apagó la luz cuando leyó el documento del Pacto Histórico con su propuesta de un sistema nacional de ciencia, tecnología e innovación. Y sospecho que el apagón tiene que ver con una concepción de la ciencia que para colegas como el profesor Wasserman es muy difícil de digerir. La concepción de ciencia del ex-rector de la Universidad Nacional es cándida, cree que la ciencia es una práctica aséptica de señores vestidos con impecables batas blancas. Cree que la política, el dinero y los intereses privados caminan por una orilla y por la otra están los científicos impolutos y, sobre todo, imperturbables. Científicos como él olvidan o no comprenden que las personas que hacemos –o pretendemos hacer- ciencia somos seres socio-históricamente situados. Lo que decidimos investigar tiene alguna relación con lo que otros han hecho o han dejado de hacer; tiene relación con las prioridades del prog...

Justicia epistémica

  Pintado en la Pared No. 257 Claro que sí, entre tantas desigualdades en el mundo y en Colombia, hemos padecido una desigualdad epistémica. Es probable que estemos viviendo una interesante transición política que permita sacudir, así sea un poco, las inercias funcionales, administrativas y de pensamiento de nuestras universidades. Los y las oficiantes de las ciencias humanas y sociales en Colombia nos hemos acostumbrado –y nos acostumbraron- a ser colocados en una situación subsidiria en la estratificación de las ciencias, en la clasificación de las verdades y de los niveles de objetividad. Hay unas ciencias lucrativas y aparentemente muy útiles para la sociedad, porque producen confort, porque sus hallazgos son rentables para la industria y porque además sus oficiantes adquieren estatus, prestigio y, claro, muy buenos sueldos. Hay otras ciencias menesterosas, poco confiables por sus hallazgos, con resultados muy discutibles, casi deleznables, cuyos oficiantes apenas si arañan...
                                                                   Hay futuro si hay verdad Pintado en la Pared No. 256.   Este título encabeza el informe final de la Comisión de la Verdad que está dividido en dos grandes partes: hallazgos y recomendaciones. Es un denso volumen de 892 páginas, sin contar la bibliografía. El mamotreto será difícil de leer por lo extenso y por lo complejo, porque desgarra y porque indigna. En un país tan mediocre como el nuestro, con tan bajo nivel de lectura, no podemos creer que será leído masiva y juiciosamente. Como muchos de estos informes elaborados por científicos sociales, generosos en testimonios de toda índole, nutrido en narraciones, explicaciones y conjeturas, será acaso leído por algunos periodistas, por académicos extranjeros interesado...
    Nada de ilusiones Pintado en la Pared No. 255 .   Para no desilusionarse lo mejor es no ilusionarse. El triunfo de la izquierda en las elecciones presidenciales de Colombia es un pequeño triunfo. Significativo, pero pequeño. Los primeros pasos del presidente electo demuestran cómo es de angosto y de efímero el triunfo y cómo es de amargo el poder. Una cosa fue ganar con algo más de 11 millones y con la alianza de los diversos movimientos que aglutinan la izquierda y otra cosa va a ser gobernar. No se puede gobernar con lo que ganó; parece que tendrá que gobernar con aquellos que perdieron. Terrible paradoja. Ni los entusiasmos de los ganadores ni los delirios paranoicos de los perdedores. Los primeros ya empiezan a sentir las fricciones de un poder que hay compartirlo con demasiados socios indeseados y hasta inesperados. Los otros tendrán que admitir que sus aprensiones fueron invenciones exageradas que sirvieron para animar la contienda electoral. Los hec...