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Montenegriada No.3- El Zángano

  En Montenegro todo mundo trabaja duro; a las cuatro y media de la mañana uno ya está bañao y traguiao ( los tragos suele ser una bebida caliente para iniciar la jornada; una taza de aguacafé es lo más corriente en la región cafetera de Colombia). A las cinco uno está saliendo pa´la finca; a las seis, uno ya está en el surco; a las ocho, uno está con el desayuno y otra vez pa´l cafetal o la platanera. Aquí no descansamos ni el domingo, porque ese día hay que lavar, planchar, hacer de comer y alistar la semana que viene. Pero no ha de faltar el pícaro, el sinvergüenza, el flojo, el zángano que mientras los demás trabajamos, él se queda durmiendo. Hay unos que duermen sagradamente el lunes la borrachera del domingo, y empiezan a trabajar el martes. Algo se inventan para llegar a pedir trabajo pa´l resto de semana. Pero conozco uno que es peor, ese no trabaja ni lunes ni martes ni ningún día de la semana. Si acaso sale de la casa el jueves o el viernes para buscar a quién esculcar ...

Montenegriada No. 2

  Mamá Tina Faustina Isaza Zapata nació en Pueblo Rico (Antioquia) el 7 de febrero de 1894, por eso solía recordar su infancia durante la guerra de los Mil Días (1899-1902); recordaba un campamento acompañada de sus padres y abuelos, ella andaba con un morral que a sus seis o siete años debía cargar en largas caminatas de una tropa que, en la retaguardia, estaba compuesta de mujeres y niños. También recordaba los discursos de Rafael Uribe Uribe, antes de que lo mataran a hachazos en el centro de Bogotá; también dice que vio muy cerca a Enrique Olaya Herrera y a Alfonso López Pumarejo; de Jorge Eliécer Gaitán recuerda los discursos que escuchó en la radio, antes de que lo asesinaran. En 1940 salió de Fredonia, donde vivía de lavandera y se había llenado de hijos, siete hijos de cuatro padres diferentes, todos ellos hombres blancos de muy buenos apellidos, hijos de dueños de haciendas que les gustaba visitar las orillas de ríos y seducir a las mulatas lavanderas que creían -ilusi...

Montenegriada No. 1 - Cumpleaños de don Tiberio

Don Tiberio Bedoya está cumpliendo, hoy, 22 de marzo de 2020, setenta y dos años. Nació aquí, en Montenegro, un municipio de unos 30.000 habitantes, uno de los tantos pueblos que surgieron de la colonización antioqueña y que se convirtió en uno de los centros de la producción cafetera de Colombia; hoy sigue siendo una despensa agrícola importante, a pesar de la mixtura con el agroturismo. Ha vivido en muchas partes; ha trabajado en los arrozales de los llanos orientales, en los algodonales del Huila, en las bananeras de Apartadó. Tuvo un puestico en la plaza minorista de Medellín, vendiendo panela. Vivió en Manizales con un puesto de dulces en la Galería y regresó hace treinta años a Montenegro, con su Tila, una morocha que conoció en Medellín. Son las cinco de la tarde y no hubo celebración, porque “no me gusta celebrar que estoy viejo”. De todos modos, doña Domitila Hurtado, su compañera de hace cuarenta y tantos años –ambos perdieron la fecha precisa de cuando se conocieron- le tr...

Balance colombiano de una pandemia (1)

Ahora, cuando en Colombia estamos situados en el alero que nos aproxima al mes de septiembre de este año pandémico, cuando sumamos alrededor de 150 días de confinamientos generales o parciales, de uso de tapaboca, de distanciamiento físico, de toques de queda, de restricciones en el transporte terrestre y aéreo, de cuarentenas por zonas en las principales ciudades, se vuelve imperioso un balance de una experiencia colectiva inédita. Han sido cinco meses esperando “el pico” de la pandemia que parece haber llegado cuando las cifras han comenzado a dibujar una meseta estadística y unas leves disminuciones en muertes, en nuevos contagios. Cifras que merecen evaluarse con escepticismo, puesto que la reducción de contagios corre pareja con la reducción del número de pruebas en un país que nunca, en los cinco meses, logró hacer el número mínimo de pruebas en relación con el número de habitantes. Los expertos en el tema -si puede haberlos- hacen un balance claroscuro: en algunas ciudades l...