lunes, 9 de mayo de 2011

Pintado en la Pared No. 53- Un libro de historia del siglo XIX colombiano.

Gilberto Loaiza Cano. Sociabilidad, política y religión en la definición de la nación (Colombia, 1820-1886), Universidad Externado de Colombia, 2011, 469 pags.

Libro reseñado por Julieta Bloom, historiadora ítalo-alemana, especialista en América latina.


En su colección Bicentenario, el Centro de Estudios en Historia de la Universidad Externado de Colombia acaba de publicar parte de la tesis doctoral, escrita originalmente en francés, del historiador colombiano Gilberto Loaiza Cano, profesor del departamento de Historia de la Universidad del Valle, en Cali, Colombia. El ciclo conmemorativo de los doscientos años de Independencia ha revitalizado, en Latinoamérica, la reflexión histórica sobre el siglo XIX, se han multiplicado las compilaciones de ensayos, estudios puntuales acerca de los primeros decenios republicanos. La historiografía universitaria ha tenido que pensar de nuevo el horizonte complejo de lo político. Sin embargo, el libro del profesor Loaiza Cano no parece ceñirse a los entusiasmos recientes e improvisados por estudiar la Independencia, está quizás mejor situado en el interés de comprender el largo proceso cultural y político del complejo siglo; no olvidemos que estamos ante el autor de una rigurosa biografía sobre un político liberal que tuvo un periplo por varios países latinoamericanos –Manuel Ancizar y su época, 1811-1882 (Universidad de Antioquia-Universidad Nacional-Eafit, 2004)- raro ejercicio de historia comparada combinada con la aplicación micro-histórica de seguimiento a la trayectoria de un individuo.

En Sociabilidad, religión y política en la definición de la nación (Colombia, 1820-1886), Loaiza Cano ha pasado de la minucia biográfica a la dimensión prosopográfica; al examen de la acción colectiva, a la expansión asociativa como elemento que contribuyó a moldear el espacio público. Este libro pone a circular de nuevo con fuerza, en la historiografía de América latina, la palabra sociabilidad, rica en matices interpretativos y en antecedentes en la sociología, la antropología y la historia. Muchos políticos europeos y americanos del siglo XIX usaron tal palabra para referirse, más o menos, a la propensión de los individuos a asociarse para tener alguna incidencia hegemónica en el espacio público; la sociabilidad fue, entre las elites hispanoamericanas, un síntoma “civilizador”, una buena costumbre que sirvió para propagar reglas de comportamiento en la vida colectiva. Pero Loaiza Cano demuestra que la sociabilidad fue, en los inicios de la democracia representativa, una libertad peligrosa y, por tanto, concedida con mucha dificultad. Es desde mediados del siglo XIX que el pueblo irrumpe, por fin, en formas asociativas reglamentadas y contribuye a un conflictivo y fragmentado mundo de asociaciones que muestra a una sociedad civil convulsionada. Asociarse fue, según este libro, un acto de afirmación partidista, electoral y bélico; asociarse fue útil para el aprendizaje en común de normas cívicas, pero también fue un instrumento de organización para tratar de imponerse en la vida pública. Por eso nos parece acertado que el autor haya agrupado las formas asociativas en las dos grandes fuerzas históricas que, en el siglo XIX, trataron de tener el control del proceso de construcción nacional, el liberalismo y el conservatismo.

Este libro entra a formar parte del diálogo historiográfico en que ya han hecho aportes muy valiosos y prolijos historiadores de la talla de Pilar González-Bernaldo, analista del caso argentino; Elías José Palti, estudioso del caso mexicano; y Carlos Forment, autor de un voluminoso estudio comparativo entre varios países. Todos ellos, por vías, hallazgos y énfasis diferentes, han mostrado que el siglo XIX en Latinoamérica fue social y políticamente muy intenso; la política no fue asunto de pocos, como hemos creído; más allá de las élites que estamos acostumbrados a evocar, hubo variantes políticas populares que se expresaron en un variopinto panorama asociativo que los historiadores contemporáneos han ido reconstruyendo. El estudio de Loaiza Cano agrega un matiz nada despreciable, el del papel tan dinámico de la Iglesia católica colombiana y los ideólogos conservadores en la organización de un frente asociativo que impidiera la avanzada de un proyecto de modernidad liberal; y también muestra que el liberalismo colombiano fue bastante incongruente entre sus postulados y sus prácticas asociativas; vale la pena destacar al respecto el capítulo muy novedoso sobre la masonería y todo aquello acerca de la ofensiva asociativa conservadora.

Otra vez, Loaiza Cano nos ha ofrecido una visión de conjunto sobre el siglo XIX que vale la pena ser estudiada y discutida. Lamentamos que la edición haya depurado aquellos capítulos, que conocimos en su tesis de doctorado de 2006, dedicados al universo de los impresos: el libro, el periódico, el taller de imprenta, las modalidades individuales y colectivas de lectura del siglo XIX. Pero, según ha prometido este historiador, todo eso va a ser tema de un próximo libro. Mientras tanto, él nos ha dejado bastante materia en qué pensar con este libro que acaba de publicar y que vemos hoy en la Feria Internacional del Libro de Bogotá, 2011.

1 comentario:

  1. Felicitaciones, profesor. Aprovecharé la Feria para comprar su libro. Me queda debiendo la dedicatoria para una próxima ida a Cali. Viviana Arce

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