miércoles, 23 de mayo de 2012

Pintado en la pared No. 68



Un día contra un sistema
El 15M español en la crisis de los mercados
Parte I

Por: Alfonso Rubio
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Cuando me pidieron un poema de guerra

Pienso que sea mejor que en tiempos como estos
la boca de un poeta esté en silencio: en puridad
no tenemos el don de corregir al estadista;
ya se ha comprometido lo bastante quien contenta
a una muchacha en la indolencia de su juventud,
a un hombre viejo en una noche de invierno.


William Butler Yeats



Pero sí hay algo así como una conciencia de crisis que se alimenta del riesgo y que representa precisamente ese tipo de amenaza común bajo la forma de una nueva especie de destino colectivo. La sociedad del riesgo global –según muestra el clamor del “99%”- puede alcanzar en un momento cosmopolita un concepto reflexivo de sí misma. Esto se hace posible cuando la manifestación objetiva de la situación se puede transformar en un compromiso político, en un Movimiento Ocupa global, en el que todos salen a la calle, virtual o efectivamente.


Ulrich Beck. Indignados, entre el poder y la legitimidad.
Diario El País (España), jueves 10 de noviembre de 2011.



El 17 de mayo de este presente año de 2012, el Partido Popular (PP) español convalidó en el Congreso de los Diputados por medio de dos reales decretos los mayores recortes económicos de la democracia en asuntos educativos y sanitarios. El PP habla de “respuestas excepcionales a circunstancias excepcionales”, de “soluciones de emergencia para problemas urgentes”, de que esto, junto a otras medidas de ajuste, es “la única forma de asegurar la sostenibilidad del sistema”. Bajo estos argumentos, contundentes para cumplir con las exigencias anticrisis europeas de reducción del déficit del PIB y satisfacer una de las preocupaciones de los mercados, el PP, imprimiendo velocidad a sus reformas y queriendo ofrecer una imagen de Gobierno firme, impone su mayoría absoluta para evitar que los Reales Decretos sean tramitados como proyectos de ley y puedan debatirse por el resto de grupos parlamentarios incluyendo enmiendas o subsanando deficiencias.

Plenamente convencido de su fuerza, de que los “tijeretazos” que da son el buen camino para salvarnos de la crisis, el PP está marcando “estilo absolutista” de gobierno por medio de un récord en la democracia española de 20 decretos leyes que hasta el momento ha impuesto sin diálogo previo. Buscando precisamente a un salvador, la mayoría absoluta parlamentaria se la dieron las elecciones generales adelantadas del 20 de noviembre de 2011. Las elecciones municipales y autonómicas del 22 de mayo del mismo año ya le habían concedido una aplastante victoria. Fueron justamente estas elecciones las que generaron numerosas expectativas a lo que se ha denominado Movimiento 15M.

Indignados ante la gestión de los atentados del 11M en Madrid, los ciudadanos españoles iniciaron en el año 2004 una etapa bajo el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero que se cerraba de nuevo con la indignación ciudadana del 2011, una indignación, esta vez, de otro tipo y de más hondo calado. Confundidos, sin saber todavía si estábamos ante un decrecimiento, una recesión o una crisis, el gobierno socialista y su discurso socialdemócrata fue debilitándose e hizo insostenible las propuestas de asegurar el Estado del Bienestar eliminando prestaciones sociales. El gobierno no escuchaba a los ciudadanos porque la socialdemocracia europea no ha sabido adaptarse a los grandes cambios que se han producido en los últimos años con una globalización que día a día añade a la economía mundial un mayor número de consumidores (oportunidad) y productores (competencia).

Sin saber gestionar el Estado del Bienestar en un contexto complejo y de creciente competencia y diferenciaciones sociales, los ciudadanos demandan a sus representantes gubernamentales una respuesta a las inseguridades del mundo actual. Bajo este trasfondo de malestar general, durante los meses de marzo y abril de 2011, en el entorno universitario de grupos como Juventud Sin Futuro, se suceden en España protestas juveniles contra el incremento del desempleo, la precariedad del trabajo, los recortes presupuestarios en educación, la subida de tasas universitarias y el incierto futuro laboral que pronostica la cris económica. Los sucesivos casos de corrupción política que iban apareciendo se sumaban al clima de malestar y ante la proximidad de las elecciones municipales y autonómicas del 22 de mayo, días antes, el 15 del mismo mes, España se convirtió en protagonista de movilizaciones sociales, críticas con la situación actual de la sociedad y el sistema capitalista que nos envuelve.

La plataforma Democracia Real Ya, que apenas contaba con tres meses de vida, se organizó a través de internet y convocó las movilizaciones del 15M. En la Red se colgó su manifiesto y ahí se coordinaron múltiples adhesiones. Sus propuestas, todavía hoy vigentes, pueden verse en Wikipedia y en esencia quieren reformar aspectos, por medio de una “democracia participativa y directa con parte activa de la ciudadanía”, que tienen que ver con la Ley Electoral, con la atención a los derechos básicos de la Constitución, con la fiscalidad, las condiciones laborales de la clase política, el funcionamiento de la banca y los mercados financieros. La convocatoria funcionó de la manera como funcionan las redes, impredeciblemente, con un fuerte componente de azar. La comunidad creó vídeos, material propagandístico y la gente salió a la calle. El movimiento 15M comenzó a crecer exponencialmente, plazas de numerosas ciudades españolas fueron centros de debate y de reivindicaciones. Con formas de organización pacífica y responsable, las manifestaciones se consolidaban aumentando el número de asistentes que mediante acampadas consiguieron resistir para seguir reivindicando una “nueva conciencia política y social” sin representar a ningún partido ni asociación. El Partido Socialista de Zapatero flexibilizó las medidas que permitieron prolongar su estancia y el PP y los comerciantes que se veían perjudicados en la mengua de sus negocios exigieron medidas policiales contundentes de desalojo.

Las redes sociales, en continuo funcionamiento, agrandaban la malla y la etiqueta #spanishrevolution centró la atención del momento en Twittet. La web tomalaplaza.net fue recogiendo todas las plazas que se iban sumando a las protestas y se creaban nuevos hashtags, nuevas etiquetas para que las manifestaciones se mantuviesen en Twitter (#acampadasol, #nonosvamos, #yeswecamp, #democraciarealya, #notenemosmiedo, #tomalaplaza, #pijamabloc), y hashtags descentralizados (#acampadabcn, #acampadavalencia). Paradójicamente, el mundo virtual de las redes sociales (Linkedin, Twitter y Facebook), empresas privadas, nacidas y desarrolladas en el liberalismo económico de Estados Unidos, se convierten en el resorte de unas movilizaciones críticas con el funcionamiento de la economía de mercado actual, de las finanzas y del sistema bancario internacionales.

Los noticieros y la prensa de todos los países del mundo daban cuenta de esta inesperada y pacífica “spanishrevolution” y la protesta se extendió por embajadas españolas como las de Londres y Bruselas, donde también se concentraron jóvenes españoles. Tal vez por el entusiasmo de los manifestantes y la imaginación que desprendían sus eslóganes, el 15M se comparó con el mayo francés del 68; por su inspiración en las redes sociales, con las manifestaciones que desde Túnez a Siria luchaban de forma masiva y pacífica contra los regímenes autocráticos del mundo árabe. Se vieron referentes en la revuelta de Grecia de 2008, iniciada a raíz de la muerte de un joven por el disparo de un policía en Exárjia, un barrio céntrico de Atenas, y ligada a un descontento social y reclamos de orden económico; en los movimientos de Islandia producidos a raíz de su crisis financiera de 2008-2009; en los “girotondi” italianos que salieron a expresar pacíficamente su indignación contra el estilo de Berlusconi. Hubo, en fin, hasta quien lo comparó con la Revolución de 1854 que originó el bienio liberal del General Espartero, cuando a comienzos de ese año, el pueblo madrileño ocupó la Puerta del Sol para protestar contra el Gobierno del Conde de San Luis, un personaje corrupto e impopular; para protestar, en definitiva, contra un sistema que no funcionaba y contra los privilegios de la clase política dirigente.

1 comentario:

  1. Me ha mandado el que creo común amigo Alfonso Rubio el enlace a tu blog, de esta y de la siguiente entrada, cuyo número me gusta más. Me gusta, además, la exposición que realizas del fenómeno de un modo tan certero y aséptico. Pero la historia que se escriba de hoy superará la revista de prensa.
    Por mi parte y al respecto, me atrevo a responderte desde otro blog, el de Geotropia, que invito a que leas. No es una réplica a lo tuyo, es otra visión:
    http://geotropia-lucas.blogspot.com.es/search/label/Georep%C3%BAblika

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