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Mostrando entradas de septiembre, 2013

Pintado en la Pared No. 92

LA CULTURA EN CALI El espectáculo es sublime, porque parece un museo viviente. Es costumbre muy repartida entre todas las clases sociales de Cali –ciudad situada en el suroccidente de Colombia- que en cada casa haya una servidumbre doméstica, casi siempre una mujer negra o una mujer indígena invariablemente vestidas con un uniforme azul o blanco. Su lugar es la cocina y, en ciertas horas del día, se les ve en los parques adonde llevan a pasear la caca de los perritos finos y menos finos de la zalamera élite caleña. La arquitectura tomó cuenta de esta buena costumbre  y asignó un espacio dentro de las casonas y apartamentos para el dormitorio de la nana , la sirvienta , la mujer de la cocina , denominaciones comunes para estas mujeres cuya sumisa ocupación en oficios varios evoca los tiempos de esplendor de las haciendas esclavistas que tuvieron el control de la región del Gran Cauca. Esta costumbre señorial la reprodujo y prolongó la clase media urbana del siglo XX que...

Pintado en la pared No. 91

LA VIDA POR UN GRAFITI “La vida es una barca”. Calderón de la Mierda (Dedico esta columna a un colega que me pidió que pensara en aquellos que han sido asesinados en las calles del mundo por pintar algo en una pared.) Recientemente, los agentes de policía de Bogotá, la desvencijada capital colombiana, y de Miami, un grandioso prostíbulo del mundo, fábrica de asesinos seriales, centro de la venta y consumo de toda variedad de alucinógenos, actuaron de manera muy parecida y burda ante unos muchachos grafiteros, esos muchachos que suelen rodar en patinetas con alguna idea visual en la cabeza y que intentan plasmarla en una pared. Esos episodios cruentos me recordaron a mi abuela paterna cuya infancia se remontaba a la sangre y el polvo de la guerra civil de los Mil días (1899-1902); ella tenía un repertorio de frases insistentes que revelaban toda una vida de sumisión: “La letra con sangre entra”, “La política es para los doctores”, “Que se haga la voluntad del Seño...

Pintado en la Pared No. 90

LA SABIDURÍA CAMPESINA Y NUESTRA POBREZA INTELECTUAL Las protestas campesinas de los últimos días han movilizado a las clases medias urbanas y todas esas minorías convulsivas, sinceras y violentas que merodean en las ciudades colombianas. Y, también, han inspirado a algunas plumas afiladas de los intelectuales colombianos. Se va a poner de moda, qué bueno (o qué malo), hablar de los campesinos, de esos hombres de ruanas mugrientas, de manos encallecidas y de palabras escasas pero certeras que nos han dicho: “Les hemos dado de comer y ahora nos condenan a morir de hambre”. Los campesinos colombianos han sido la carne de cañón preferida de todas las organizaciones políticas y armadas que han existido en Colombia en los últimos sesenta años; han tenido que soportar las andanadas de desprecio de guerrilleros, de paramilitares, de narcotraficantes, del ejército oficial y de los funcionarios bisoños y corruptos del Estado. Han sobrevivido en medio del conflicto armado, han sido obli...