miércoles, 25 de abril de 2012

Pintado en la Pared no. 66-Francia – Elecciones

Electores buscan estadista para capear la crisis


Por: Enrique Uribe Carreño (*)
Estrasburgo, Francia, 18 abr (elpais.cr) – 
“Todos nuestros males vienen de la invasión del mundo de las finanzas, que no es otra cosa que el egoísmo cristalizado”.
Los diez candidatos a la presidencia francesa han hecho el mismo diagnóstico, sin embargo, esas palabras no son de ninguno de ellos, salen de la boca de uno de los personajes de La prima Elisabet, una novela que Honoré de Balzac publicó en La Comedia Humana, en1846.
En la presente coyuntura electoral hay un consenso sobre el origen del mal. La crisis financiera de 2008 está presente tanto en los discursos de los candidatos como en la mente de los electores que están asustados por lo que se les puede venir encima después de las elecciones. El fantasma de la bancarrota griega vuela sobre las cabezas galas.
Mi verdadero adversario nunca se presentará en unas elecciones, dijo François Hollande, el candidato del Partido Socialista, y sin embargo es él el que nos gobierna. Mi único enemigo es el mundo de las finanzas, que ha agravado las desigualdades y se ha olvidado de las necesidades de la economía real. Y Hollande repite una y otra vez: \"Seré el presidente de una república que será más fuerte que los mercados\".
El presidente saliente, Nicolás Sarkozy, de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), ya había sorprendido a medio mundo cuando dijo que había que volver a fundar el capitalismo. “30 millones de parados en espacio de dos años, he ahí el resultado de los mercados financieros”, señaló ayer, sin sonrojarse.
La candidata de la ultra derecha, Marine Le Pen, llama en sus arengas a “liberar a Francia de los mercados financieros”.
Jean Luc Mélenchon, el candidato del Frente de Izquierda, dice igualmente que hay que “quitarles el poder a los bancos y a los mercados financieros”.
El candidato centrista, François Beyrou, advirtió que Francia corría el riesgo de caer dentro de unas semanas en la situación española y enseguida insistió en la necesidad de “una estricta regulación de los productos bancarios y financieros”.  
La señora Eva Joly, candidata del Partido Ecologista, ofrece incluso su persona como remedio al mal que socava nuestro planeta, la solución está inscrita en las tres letras que componen su nombre \"EVA, dice la candidata, estas tres letras van a hacer temblar el mundo de la finanza y los paraísos fiscales: E como Ética, V como voluntarismo, A como autonomía » .
Los otros cinco candidatos hacen eco al mismo sermón. Todos parecen estar de acuerdo con que hay que salir del lema “la vida es un negocio”.
Ahora bien, ¿Quién podrá capear el temporal que se viene encima? Según los sondeos, una gran mayoría de los franceses que han decidido no abstenerse el próximo domingo (se estima que la abstención rondará el 30%) todavía sigue indecisa.
La gente busca al estadista que pueda protegerlos de la crisis, que como Crono devora a sus hijos. Los mercados son el fuego y la finanza el viento que sopla y transforma todo en tsunami.
Para lidiar semejante monstruo se necesitaría un gigante, un verdadero estadista. El sentimiento general es que en este momento no lo hay. Para satisfacción de los latinoamericanos en esta campaña se han citado en Francia a tres ex presidentes de ese continente como modelo de estadistas (Fernando Henrique Cardoso, Lulla da Silva y Michelle Bachelet).
Para terminar habría que citar nuevamente La Comedia Humana que ayudará a afinar el contorno del presidente que los franceses buscan en estos días: “Puede considerarse estadista, amigos míos, solo aquel hombre que sabe dominarse, y que sabe sopesar cada acontecimiento, por muy casual que parezca; además, en su fuero interno, él debe ser el espectador frío y desinteresado que observa todos los acontecimientos de nuestra vida, nuestras pasiones y sentimientos, y que se pronuncia, sobre cualquier cosa, con una sentencia que tiene el valor de baremo moral”.
Lo menos que puede decirse es que un hombre político así, no se ha presentado a estas elecciones. Hoy en Francia hay cierta zozobra, quizás sea porque se presiente la calma antes de la tormenta, quizás por la ausencia de un verdadero líder que merezca el calificativo de estadista. Quizás los nuevos tiempos se acomodan mejor a presidentes de bajo perfil que saben trabajar en equipo.
A falta de una figura como Michel Bachelet o de un nuevo De Gaulle, o de un Lula da Silva galo, solo queda esperar que los franceses no se vayan a deprimir, sino, les queda el consuelo de tener a Balzac para siempre.
(*) Enrique Uribe Carreño es Corresponsal de Elpais.cr en Estrasburgo, Francia.

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