Pintado en la Pared No. 338- La biografía (3)

LA BIOGRAFÍA (3)


    Hemos dicho que la biografía histórica concibe al individuo en situación y, por supuesto, concentra su esfuerzo en saber situarlo. Sin embargo, cada individuo es una singularidad en su ámbito de relaciones, en su capacidad de acción, en la incidencia futura de sus acciones. Unos individuos tienen mayor impacto sobre el movimiento de la sociedad que otros; unos individuos pueden hacer lo que se proponen con mayor holgura que otros; unos viven vidas estrechas, limitadas, bajo estrictas coerciones del medio que los rodea. Así aparece una especie escala de niveles de acción -tal vez, mejor, de actuación- que vuelve a unos individuos más decisivos y dominantes sobre la sociedad que otros.

    Hay, por ejemplo, individuos cuyas vidas estuvieron principalmente caracterizadas por su capacidad para concebir acciones, ejecutarlas y provocar unos resultados que incidieron en el orden social. Individuos colocados en ciertas zonas del poder político y económico que les permitió proponerse y cumplir un derrotero; que les permitió establecer vínculos o alianzas que facilitaron el cumplimiento de sus metas y el resultado fue un fuerte cambio en la condición de las comunidades en que ejercieron tal liderazgo. Esos individuos estuvieron acompañados de agentes que facilitaron sus acciones y, aún más, de cronistas y archivistas de esos actos. Pensemos, por ejemplo, en los archivos prolijos legados por las actuaciones de un Simón Bolívar o un Francisco de Paula Santander. En este tipo de individuos hubo una voluntad de glorificación póstuma, una voluntad de fabricación de memoria. Tuvieron la certeza de que las acciones o actuaciones -en su propio presente- incidían o debían incidir de modo mediato en el futuro de las sociedades.

    Por debajo de estos individuos han habido otros cuya capacidad de acción estuvo más limitada. Eran ejecutores de acciones puntuales derivadas de un propósito fáctico mayor; tampoco eran los individuos creadores de las grandes acciones y quizás ni tuvieron la capacidad de avizorar el alcance mayúsculo de lo que lograban ejecutar. Fueron una especie de agentes intermediarios con funciones específicas o especializadas en el cumplimiento de una gran misión. En esta escala de gradación de la capacidad de acción y determinación hallaremos también una gradación en la conversación entre individuo y sociedad. Pero lo que más nos interesa enfatizar es que hallaremos una perspectiva narrativa y a la vez una perspectiva documental.

    Una perspectiva narrativa, porque la condición del individuo como agente posible de acciones nos sitúa en una escala de vínculos de determinación sobre la sociedad y, por tanto, una perspectiva documental porque el archivo legado parece ceñirse al nivel de sus ejecutorias. Por supuesto, no han de faltar casos asimétricos en que la trayectoria del personaje no haya correspondido con la voluntad de conservación de un archivo. Aun así, podemos afirmar que es predominante una vida notoria en acciones de un individuo y un importante legado archivístico.

    Quizás por todo lo que acabamos de decir es que se vuelve muy interesante para el ejercicio biográfico explorar una escala mucho más rica en matices. Nos encontraremos con individuos cuyas vidas transcurrieron principalmente en prisión; individuos perseguidos y encarcelados en varios y largos tramos de sus vidas y, en consecuencia, no gozaron de la libertad suficiente ni para concebir ni para realizar acciones. Individuos terriblemente limitados en sus actos y, sin embargo, algo debieron crear o hacer como para que sean motivo de una biografía.  Pensemos, también por ejemplo, en los artistas plásticos (tan olvidados en los proyectos biográficos) cuya intencionalidad en las acciones estuvo circunscrita al mundo del arte. O en funcionarios del Estado ceñidos al cumplimiento de tareas asignadas en nombre de la razón estatal. 

    La elección de un individuo biografiable se vuelve, así, la elección de una perspectiva narrativa porque determina desde dónde parte y hacia dónde conduce la narración. Y también determina qué archivo nos puede interesar, en qué zona documental vamos a movernos durante la investigación. 

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